Diputación de Sevilla

La Diputación edita un libro sobre la obra de Teresa Duclós


Teresa Duclós, un sostenido diálogo con la pintura.

Este nuevo libro, número 111 de la colección Arte Hispalense y cuyo autor es Juan Bosco Díaz-Urmeneta Muñoz, se presentó el martes 23 de mayo a las 20:30 horas en la Casa de la Provincia, sita en Plaza del Triunfo, 3. La presentación correrió a cargo de Pablo Badillo O'Farrell,  catedrático de la Universidad de Sevilla, y el acto contó con la presencia de Teresa Duclós.

En palabras de su autor, que es doctor en Filosofía y profesor titular jubilado de Estética de la Universidad de Sevilla y crítico de arte:

Este es un libro sobre la obra de Teresa Duclós. No pretende relacionar uno a uno sus cuadros ni describirlos, sino dar cuenta de la solidez y coherencia de su poética. La consistencia de una obra no se inventa, no surge de algún cuadro acertado ni de la corrección formal ni siquiera la garantiza el trabajo constante. Más bien se va construyendo cuadro a cuadro, obra a obra, aceptando el riesgo que lleva consigo cada uno. En ese esfuerzo que es, en la pintura, a la vez de la mano, la sensibilidad y el pensamiento, se van descubriendo caminos que sólo abre la misma práctica de la pintura. Creo que ese es el caso de Teresa Duclós. De ahí el título del libro que a mi juicio resume de modo ajustado su quehacer.

 

Teresa Duclós indaga temas característicos de la sociedad y la pintura modernas. La casa, sobre la que han reflexionado y escrito Bachelard o Sloterdijk. El interior, iniciado por la pintura holandesa del XVII, ha ocupado a pintores como Balthus y a escritores como Proust. El jardín, un tema decisivo para Monet, Klimt o Rusiñol. El bodegón y el paisaje, cuya recurrencia en el arte evita citar nombre alguno. Finalmente, la pintura de flores, de larga tradición pero a la que Duclós confiere una peculiar cualidad.

 

A todo ello hay que añadir las características mismas de su pintura. Hay en sus cuadros una atención especial a la materia hasta parecer a veces que el óleo más que aplicarse se modela. Esta prestancia de la materia se corresponde perfectamente con la solidez y consistencia de los objetos que hacen gala del mejor realismo: aquél que busca ante todo mostrar la verdad de la existencia de las cosas. Casas, interiores, jardines, bodegones o paisajes no son productos de un sueño, criaturas de la imaginación ni ejemplos del pensamiento, sino enclaves y objetos que existen, acogen al cuerpo y lo tocan. Justamente por eso interrogan al autor y al espectador. “